Negocios| 5 Oct 2008 - 6:15 pm

Harvard Business Review

Autenticidad: ¿real o ‘marketing’?

Por: David Weinberger
Hoy, la táctica más auténtica es hacer algo con la retroalimentación del cliente y escuchar sus sugerencias.
Marketing
Foto: Jupiter Images

Gordon McMaster, de Hunsk Engines, presentó a su nuevo jefe de marketing a los ejecutivos de la empresa. “Quiero dejar claro”, dijo. “Hemos tenido muchos VP de marketing, pero Marty es la persona que estábamos esperando”.

Gordon sabía que Marty Echt tenía las capacidades necesarias. Su nueva contratación transformó una empresa de agua embotellada en una innovadora de bebidas energizantes y logró que una distribuidora de artículos deportivos fuera una marca de culto.

En su primer día en Hunsk, Marty iba vestido para impresionar. Pero Paula Marchesi, directora de promociones, se fijó más en los zapatos no lustrados bajo los pantalones de Marty. “Habrá problemas”, pensó.

Marty agradeció a su jefe y tomó la palabra. Hunsk Engines había devaluado sistemáticamente su considerable pedigrí, explicó a sus colegas. Antes Hunsk era considerada rival de Harley-Davidson. Harley hacía máquinas salvajes con su característico rugido, pero Hunsk atraía a quienes querían una motocicleta que funcionara como un reloj aunque se moviera como un cohete. La empresa había cometido el error de tratar de expandir su alcance a expensas de su mercado existente. Actualmente, la empresa está haciendo marketing con un discurso ecológico.

Al día siguiente, Marty reunió al grupo de marketing. “¿Qué pasó con el traje italiano?”, preguntó Paula. Ahora vestía ropa deportiva. “No quería asustar con mi verdadera imagen”, respondió. El rumbo que Marty quería emprender era simple. “Ésta es una empresa real. Hacemos las mejores motocicletas. No tenemos ‘clientes’, tenemos creyentes”, dijo.

Conducir contra el viento

Marty estaba en medio de cientos de motocicletas exhibidas en el Cycle Thunder World Expo. Se detuvo en el estand de Hunsk y quedó consternado. Reconoció que no hubo tiempo para lanzar la nueva campaña de marketing. Tomó nota de que en la próxima exhibición debían mostrar motos que estuvieran sucias e incluso abolladas. “Cuando entran a nuestro estand deberían sentirse como si entraran a un garaje donde la gente está manchada con grasa”, pensó.

  • David Weinberger | EL ESPECTADOR

  • Página
  • 1
  • 2
4.5
(2 votos)
Opinar| Enviar| Imprimir|
0

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Lo más...
Publicidad
Suscripciones El Espectador
  • Nuestra edición impresa

    Suscribase aquí
    y conozca todos los beneficios.

    Suscríbase