Gente| 3 Oct 2008 - 9:27 pm

Uma Thurman

Más allá de Hollywood

Por: Fabián W. Waintal/ Especial para El Espectador
La verdadera Uma Thurman habla sobre su crianza budista, los principios como modelo y su  preferido papel como madre, encima de la industria del cine.
Thurman

Más allá de la fama, Uma Thurman llama la atención por su distinguida altura y los clarísimos ojos azules que se abren todavía más cuando sonríe al saludar.

Estrenando dos películas en una misma temporada, se explica la alegría de alguien que conserva hasta la última gota de humildad, aun cuando ocupa uno de los lugares más importantes de Hollywood.

Desde que Quentin Tarantino la consagró con la película ‘Pulp Fiction’ y las otras dos versiones de Kill Bill, ya no precisa deletrear su nombre para que lo escriban bien. 

¿Qué esperaba conseguir en los comienzos, cuando recién se había decidido por la actuación como un estilo de vida?

Al principio, quería conseguir algo maravilloso como el cine de ‘Annie Hall’, ‘Silkwood’ o ‘Pillow Talk’. Quería interpretar esa clase de mujeres, comunicando la experiencia de ser una mujer, con humor y con drama. Era todo lo que quería hacer.

¿Y ahora qué quedó en el pasado? ¿Cómo recuerda aquellos primeros tiempos?

Me acuerdo que vivía en un cuarto piso por escalera, convencida de que era un buen ejercicio, pero igual no veía la hora de mudarme a un edificio con elevador. Lo peor era el momento de las valijas. Viajaba constantemente, en los tiempos en que volvía de Francia por el rodaje de Dangerous Liasons. Llegaba en taxi y ahí estaba yo, con tres valijas, tratando de ver cómo me las arreglaba para llevarlas hasta el cuarto piso, en plena medianoche. Quedaba exhausta (riendo). Así fueron mis comienzos, siempre buscando llegar bien arriba.

¿Teniendo a un monje budista como padre, también creció con los principios budistas?

Todas nuestras conversaciones en casa trataban de eso. Como filosofía, el budismo es muy bueno. Las simples reglas y responsabilidades de causa y efecto, el karma, me parece que son excelentes y así me crié.

¿Parte de su infancia la pasó en la India, con sus padres?

Había ido primero, cuando era bebé y por supuesto no me acuerdo nada de esa época. Pero después volví a los nueve años y siendo tan chica, creo que resultó una experiencia increíble dejar América para pasar un tiempo en aquella cultura. Definitivamente me hizo vivir la vida en un nivel diferente, viendo tanto sufrimiento, aunque también descubrí la increíble felicidad cuando falta el dinero. Es algo que no siempre se ve creciendo dentro de una familia de clase media. Fue una experiencia poderosa para mí.

¿La altura o la boca grande que hoy resulta tan sensual alguna vez fueron blancos de burlas durante la época de escuela?

Por supuesto. La altura era pésima y la boca grande o la nariz grande y los ojos tan espaciados resultaron un problema. Todo era un gran problema.

  • Fabián W. Waintal/ Especial para El Espectador | EL ESPECTADOR

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